En el ajetreado turno matutino de una lavandería industrial en Santiago, la revisión de toallas y uniformes oscuros revela una realidad silenciosa pero costosa: el deslavado prematuro. Esta situación, que afecta la imagen de hoteles y la vida útil de sus textiles, resalta la constante búsqueda de soluciones efectivas para mantener la calidad y el color en cada ciclo de lavado.
La reciente atención mediática, como la destacada por El Cronista sobre el uso de sal para fijar el color en ropa oscura, ha puesto en el foco una preocupación que para el sector hotelero chileno no es menor. La integridad del color en la lencería y uniformes impacta directamente en la percepción del huésped, la reputación de la marca y, crucialmente, en los costos operativos. Un textil descolorido antes de tiempo significa una inversión inicial perdida y la necesidad de reemplazo anticipado, afectando el presupuesto anual de un hotel.
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La Solución Doméstica vs. la Realidad Industrial
La sugerencia de El Cronista, que propone agregar sal al lavado de ropa oscura para evitar el deslavado y fijar los colores, se basa en un principio químico válido a escala doméstica. La sal (cloruro de sodio) puede actuar como un electrolito, ayudando a que los colorantes se adhieran mejor a las fibras textiles en ciertas condiciones. Sin embargo, replicar esta práctica en una lavandería industrial o en la de un hotel presenta desafíos y riesgos significativos.
Una máquina de lavado industrial, con capacidades que superan los 80-120 kilogramos de ropa por ciclo, opera con formulaciones químicas precisas y ciclos optimizados. Los detergentes profesionales ya incorporan agentes quelantes, dispersantes y estabilizadores de color diseñados para trabajar en volúmenes y condiciones específicas, como altas temperaturas (hasta 70°C para sanitización en hoteles) y durezas de agua variables. La adición indiscriminada de sal podría alterar el equilibrio químico de estas formulaciones, comprometer la acción de otros aditivos y, a largo plazo, inducir corrosión en los equipos de acero inoxidable o afectar los sistemas de tratamiento de aguas residuales. La solución profesional supera con creces la efectividad y seguridad de un remedio casero.
Takeaway: Evite aplicar soluciones domésticas en entornos industriales. La química de lavandería profesional está diseñada para la escala y eficiencia requeridas.
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El Desafío del Color Oscuro en la Lavandería Chilena
La calidad del agua en Chile varía considerablemente por región, lo que representa un factor crítico para el mantenimiento del color. Ciudades como Santiago pueden presentar durezas de agua entre 150 y 250 ppm de CaCO3, mientras que otras zonas tienen aguas más blandas o con mayor concentración de minerales como hierro. El agua dura, rica en sales de calcio y magnesio, interactúa con los colorantes y los detergentes, formando depósitos que opacan los colores y aceleran el deslavado, especialmente en textiles oscuros como uniformes de personal, mantelería de restaurantes o toallas de alto gramaje (500-600 GSM).
La exposición a múltiples ciclos de lavado industrial, la acción mecánica de las máquinas y el uso de químicos a temperaturas elevadas, aunque necesarios para la higiene, pueden ser agresivos para los tintes. Un monitoreo constante de la calidad del agua y el uso de suavizantes y secuestrantes específicos son fundamentales para
Con información de El Cronista.
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