Una toalla de 550 GSM recién salida del empaque es suave, esponjosa y absorbe al instante. Sin embargo, apenas cuatro meses después, esa misma toalla raspa la piel del huésped y ha perdido un 12% de su peso original. ¿Qué ocurrió entre la compra y su retiro prematuro de circulación? En la mayoría de los alojamientos en Chile, el problema no radica en el uso diario del pasajero, sino en los desbalances químicos y térmicos dentro del túnel o la lavadora industrial.
Esto impacta de forma directa en el presupuesto operativo. La reposición de lencería representa entre el 18% y el 25% de los costos directos del departamento de ama de llaves (estimación del sector hotelero). Cuando un lote diseñado para soportar 180 a 200 ciclos de lavado industrial termina descartado a los 80 lavados, el hotel duplica su gasto anual en compras textiles sin haber mejorado en nada la percepción del servicio.
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El agua dura y los depósitos que calcifican el algodón
Gran parte de la zona central y norte del país presenta concentraciones de agua que superan los 350 ppm de carbonato de calcio (CaCO3). Si la planta de lavado no cuenta con un sistema de ablandamiento bien mantenido o dosifica de forma errónea los secuestrantes químicos, esos minerales se incrustan en el núcleo de la fibra de algodón durante los ciclos de sanitización a 60°C.
Las sales minerales adheridas actúan como microcristales abrasivos que cortan los filamentos microscópicos con cada centrifugado a 800 RPM. Como resultado, la prenda se vuelve rígida, adquiere un tono grisáceo persistente y pierde su capacidad de absorber agua.
Criterio técnico a aplicar: Implementa una titulación periódica del agua del último enjuague para asegurar que el pH neutralizado se mantenga en un rango estricto de 5,5 a 6,5, protegiendo tanto la integridad del algodón como la piel de los pasajeros.
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La trampa del secado rápido: degradación por exceso de calor
El apuro operativo por devolver la ropa limpia al piso suele traducirse en secadoras industriales operando a 85°C o 90°C para acortar 15 minutos de turno. El algodón no tolera ese estrés térmico continuado sin perder tenacidad en sus fibras.
Cuando el proceso extrae el 100% de la humedad natural del tejido, la fibra entra en un estado quebradizo. Una toalla sometida a sobresecado pierde hasta 4 gramos de pelusa por ciclo en el filtro atrapamotas. En menos de 70 ciclos, la densidad del tejido baja drásticamente y la toalla queda inutilizable.
Criterio técnico a aplicar: Programa las secadoras
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