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Sábado 31 de Octubre de 2026 Santiago de Chile
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Desalación en el Norte: ¿Nuevo Costo o Oportunidad para Lavanderías Chilenas?

Desalación en el Norte: ¿Nuevo Costo o Oportunidad para Lavanderías Chilenas?

Una toalla de hotel de alta gama, con un gramaje de 600 GSM, recién salida de la secadora, emana un aroma fresco. Sin embargo, para las lavanderías industriales y hoteleras del norte de Chile, la frescura del lino podría venir acompañada de un costo energético creciente. La estrategia nacional de consolidar la desalación como eje para enfrentar la crisis hídrica, impulsada desde el sector minero y destacada por Portal Minero, proyecta cambios significativos en la cadena de suministro y, por ende, en las operaciones diarias de estos negocios.

El Agua Desalinizada y su Huella Energética

La principal implicancia de la expansión de plantas desaladoras, especialmente en la zona norte, radica en el consumo energético que estas demandan. La desalinización, si bien asegura el suministro de agua, es un proceso intensivo en electricidad. Esto se traduce directamente en un potencial aumento en la tarifa de la energía eléctrica, un insumo fundamental para las lavanderías industriales y hoteleras, que operan maquinaria de alto consumo como lavadoras, secadoras y calandras.

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Un informe del sector energético estima que el costo operativo de una planta desaladora puede representar entre el 30% y el 50% de los costos totales, y una porción considerable de ello corresponde a la electricidad. Si bien las lavanderías no son directamente consumidoras de agua desalinizada a gran escala en la mayoría de sus operaciones actuales (a menos que estén ubicadas en zonas extremas), la demanda energética general se ve afectada. Un aumento proyectado del 5% al 10% en los costos de electricidad para la industria, derivado de la mayor demanda energética del país para asegurar recursos hídricos, impactaría directamente la rentabilidad de una lavandería industrial que procesa entre 500 y 1.000 kilos de ropa por turno. El costo de la energía es un factor determinante en la fijación de precios de los servicios de lavandería, y un alza podría obligar a reajustes que afecten la competitividad.

Qué significa para tu hotel:

Para un hotel con una lavandería interna o que externaliza servicios, esto se traduce en un incremento en los costos operativos. Si una lavandería industrial promedio destina un 15% de sus costos operativos a energía, un alza del 5% en esta tarifa podría elevar ese porcentaje al 15.75%, lo que representa un aumento real en el gasto mensual, afectando el margen de ganancia o forzando la subida de tarifas a los hoteles. Si además se considera la dureza del agua, que requiere más detergente y ciclos de lavado más intensos, el impacto se magnifica.

La Dureza del Agua y su Impacto Inevitable

La expansión de la desalación, si bien soluciona la escasez, no necesariamente garantiza un agua de baja dureza para todos los usos. Dependiendo de la tecnología de desalación y los procesos de tratamiento posterior, el agua podría presentar niveles de sales disueltas que, si bien son aptas para consumo, aún pueden ser consideradas "duras" para el lavado textil. El agua dura contiene altos niveles de minerales como calcio y magnesio, que reaccionan con los detergentes, formando depósitos de sarro en las fibras textiles y en la maquinaria.

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Según estimaciones del sector, el uso de agua dura puede incrementar el consumo de detergente hasta en un 20% y extender los ciclos de lavado en un 10% para alcanzar los mismos niveles de limpieza e higiene. Esto no solo aumenta el gasto en insumos (detergentes, suavizantes), sino que también incrementa el consumo de agua y energía por ciclo. El sarro acumulado en las toallas de hotel, por ejemplo, reduce su capacidad de absorción y suavidad, disminuyendo su vida útil hasta en un 30% y obligando a reemplazos más frecuentes, un costo adicional significativo para la hotelería.

Diferencias Clave: Agua Dura vs. Agua Blanda para Lavanderías

  • Agua Dura: Mayor consumo de detergente, ciclos más largos, acumulación de sarro en textiles y maquinaria, menor vida útil del lino, mayor gasto energético por ciclo.
  • Agua Blanda: Menor consumo de detergente, ciclos más eficientes, menor desgaste de maquinaria, mayor durabilidad de textiles, ahorro energético.

Adaptación y Estrategias para el Sector Hotelero y de Lavandería

Ante este escenario, la proactividad es clave. Las lavanderías industriales y hoteleras deben evaluar sus fuentes de suministro y la calidad del agua que utilizan. Implementar sistemas de ablandamiento de agua, incluso si el suministro principal es desalado, puede ser una inversión rentable a mediano y largo plazo. La optimización de procesos de lavado, ajustando dosis de detergentes y temperaturas según la dureza del agua y el tipo de tejido, es fundamental para minimizar el consumo de insumos y energía.

La inversión en maquinaria de alta eficiencia energética, con programas de lavado optimizados para diferentes tipos de carga y niveles de suciedad, también representa una estrategia importante. La digitalización de la gestión de lavanderías, que permite monitorear el consumo de energía y agua por carga, puede identificar áreas de mejora y optimización. Un hotel con 100 habitaciones, que utiliza un promedio de 1.5 kilos de ropa por habitación al día y realiza 300 ciclos de lavado mensuales, podría estimar un ahorro de hasta un 5% en costos operativos anuales mediante la optimización de procesos y el uso de agua blanda, lo que podría ascender a varios millones de pesos chilenos.

3 Errores Frecuentes al Enfrentar la Crisis Hídrica y Energética:

  1. Ignorar la dureza del agua: Asumir que el agua desalada es automáticamente "blanda" y apta para todo uso textil sin análisis previo.
  2. No optimizar dosis de detergente: Seguir utilizando dosis estándar sin considerar la calidad del agua, lo que lleva a un consumo excesivo.
  3. Retrasar la inversión en tecnología eficiente: Continuar operando con maquinaria obsoleta que consume más energía y agua, aumentando los costos a largo plazo.

El Futuro del Suministro y su Repercusión

La consolidación de la desalación en el norte de Chile es una respuesta necesaria a una crisis hídrica acuciante. Sin embargo, para el sector de la lavandería industrial y hotelera, representa un llamado a la adaptación. Comprender el impacto energético de estos proyectos y la persistente problemática de la dureza del agua es el primer paso para asegurar la sostenibilidad y rentabilidad de las operaciones. La eficiencia en el uso de recursos, la inversión en tecnología y la optimización de procesos serán los pilares para navegar este nuevo escenario.

Para evaluar el impacto específico en su operación, solicite un diagnóstico de costos de lavandería para su hotel.

Con información de Portal Minero.

Elaborado por la Redacción de ACUA Noticias con apoyo de inteligencia artificial y revisión de nuestros especialistas en lavado hotelero.
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