Cada mañana, en cientos de hoteles chilenos, un torrente de toallas, sábanas y lencería de cama inicia su viaje hacia la lavandería industrial. Este flujo constante es el corazón de la operación hotelera, y su eficiencia está ligada a decisiones que, a primera vista, podrían parecer menores. Una de ellas es la elección de las amenidades de baño para los huéspedes, un tema que recientemente abordó un análisis de The Washington Post.
La discusión sobre si el jabón en barra o el gel de ducha es mejor para la piel y el planeta, según The Washington Post, tiene implicaciones que van mucho más allá del costo de compra o el tipo de envase. Para un hotelero chileno, esta decisión impacta directamente la eficiencia operativa, los costos de lavandería, la vida útil de la lencería, la higiene percibida y, en última instancia, la reputación del establecimiento. Un análisis experto revela que la balanza de costos no siempre se inclina hacia la opción más barata en góndola.
Lee también: Lavanderías Chilenas Adaptan Químicos Sostenibles Ante Exigencias del Mercado
El Dilema de los Residuos: Jabón en Barra vs. Gel de Ducha en la Lavandería
La principal diferencia entre el jabón en barra y el gel de ducha, desde la perspectiva de una lavandería industrial, radica en el tipo de residuo que dejan. Los jabones en barra, formulados con grasas y álcalis, pueden generar sales de calcio y magnesio (conocidas como "jabón de calcio") al reaccionar con el agua dura. Estos residuos son notoriamente difíciles de eliminar de las fibras textiles, especialmente en regiones de Chile como la Región Metropolitana o el Norte Grande, donde la dureza del agua es un desafío constante.
Los geles de ducha, por otro lado, suelen ser formulados con tensoactivos sintéticos que son más solubles en agua y dejan menos residuos persistentes. La acumulación de jabón de calcio en las toallas de felpa, que en hoteles chilenos suelen tener un gramaje de 450 a 600 GSM, puede provocar un tacto áspero, un color amarillento y una menor absorción. Esto obliga a las lavanderías a emplear ciclos de lavado más agresivos, aumentando la dosificación de detergentes, blanqueadores y suavizantes, o incluso a realizar re-lavados.
Se estima que un hotel de tamaño medio, con 80-100 habitaciones y una ocupación del 75%, podría experimentar un incremento del 7% al 10% en artículos que requieren un re-lavado si utiliza jabón en barra de forma generalizada. Esta cifra, aunque parezca marginal, se traduce en un aumento significativo de los costos operativos.
Lee también: Guía Práctica: Optimice Químicos de Lavandería en Su Hotel Chileno
Takeaway accionable: Evaluar el costo total de propiedad de las amenidades, incluyendo el impacto en el proceso de lavado, antes de decidir por el precio de compra unitario.
Más Allá del Envase: La Huella Hídrica y Energética en el Proceso de Lavado
Mientras The Washington Post pone el foco en el residuo plástico de los envases de gel de ducha, la perspectiva de la lavandería industrial chilena amplía el concepto de sostenibilidad. Un re-lavado adicional no solo implica más químicos, sino también un considerable consumo extra de agua y energía. Para una lavadora industrial de 100 kg de capacidad, cada ciclo de re-lavado puede significar entre 250 y 350 litros de agua adicionales y un consumo energético de 5 a 7 kWh, sin contar la energía para el secado.
La necesidad de alcanzar temperaturas de sanitización más elevadas o extender los tiempos de lavado para disolver residuos persistentes de jabón en barra eleva aún más estos consumos. Este factor se vuelve crítico en un país como Chile, donde la gestión hídrica es un desafío creciente y los costos energéticos impactan directamente la rentabilidad hotelera.
Qué significa para su hotel: Optimizar la elección de amenities puede reducir sus costos operativos de lavandería en hasta un 12% anualmente. Esta optimización
Con información de The Washington Post.
💬 Comentarios (0)
Deja tu comentario
Sé el primero en comentar este artículo.